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Mi Cruz

 
 

 

Me preguntaba mil veces sin respuesta por qué mi cruz doblaba mis espaldas. Hablé con Dios mirando las estrellas, y sollozando dije: -"Es muy pesada". Dios me hizo ver con toda su paciencia cuánto y por qué, equivocado estaba; y poco a poco empecé a darme cuenta, de que mi cruz se tornaba liviana.

 

Vi pasar miseria tan inmensa colgada en los harapos de una anciana.  Vi a un joven muriendo de tristeza por una enfermedad que lo acosaba.  Una madre con toda su entereza, a su hijito con dolor sepultaba. Luego miré mis manos... vivas, bellas, sobre ellas una cruz se destacaba. De pronto dijo Dios: "Di cuánto pesa" y yo le dije: "Señor... no pesa nada".
 

Ante los problemas de la vida, cualquiera que sea tu problema o tu dolor, no debes olvidar mirar a tu alrededor y ver las cosas con que se enfrentan los demás... y en ese momento sentirás que tu cruz no es tan pesada...

 

Conserva la fe, la esperanza... Dios está a tu lado siempre...

 

 
 

 

Asociación de Damas
Mensajeras del Señor
Concilio Latino Americano, NY
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